PERSPECTIVAS MACROECONOMICAS
Derivadas de las dudas institucionales
Los indicadores parciales de actividad y demanda publicados a lo largo de los dos últimos meses ya venían señalando un avance del PIB en 3T11 sensiblemente superior al 0,8% anualizado promedio de la primera mitad del ejercicio.
En efecto, el crecimiento registrado en el período julio-septiembre sorprendió de forma positiva respecto a los pobres augurios que se empezaban a manejar en verano, al elevarse hasta el 2,0% anualizado. El aspecto más positivo del dato es la ganancia de tracción cualitativa, puesto que el componente de ventas finales domésticas (definido como la contribución de los componentes de demanda interna dentro del PIB excluida la aportación de los inventarios) repuntó un más que notable 3,6%, sobre la base de un consumo privado más sólido (+2,3%) y una inversión fija –especialmente por los componentes de bienes de equipo y software- que vuelve a creer a doble dígito (+15,6%).
De cara al 4T11, encontramos varias señales alentadoras. La primera, que el rebote del consumo no ha sido un guión escrito por el sector de automoción (de hecho, el consumo real de autos cayó ligeramente), sino que ha reflejado, sobre todo, una mejora en un componente menos volátil y con más peso dentro del PIB como es el de servicios (+2,9%). Por tanto, un impulso procedente del sector autos en los meses venideros y un avance en los ingresos reales (la inflación podría permitirlo) daría soporte a un crecimiento incluso más fuerte del consumo privado en el período octubre-diciembre.
La segunda, que la fortaleza de los beneficios y los elevados niveles de liquidez en los balances corporativos podrían apuntalar ganancias adicionales en la rúbrica de inversión. Y la tercera, que el descenso que ha registrado la acumulación de inventarios en 3T11 constituye una señal de que las empresas respondieron con celeridad a la debilidad de la demanda interna de la primera mitad del año, proceso que será difícilmente repetible en 4T11. Por tanto, hemos revisado al alza nuestra previsión actual de crecimiento del PIB de cara al último trimestre del año, hasta el 2,5% anualizado.
En la zona Euro, la recuperación iniciada desde 3T09 ha perdido vigor y las perspectivas apuntan a una contracción del PIB en el último tramo de 2011. El escenario que proyectamos para 2012 señala un crecimiento muy modesto por las mismas causas que explican la reciente desaceleración: (i) pérdida de pulso típica tras la fase inicial de una recuperación cíclica, (ii) los ajustes fiscales adicionales en la periferia y también en las economías centrales de la región, (iii) las tensiones financieras derivadas de la crisis soberana y el deterioro de la confianza de los agentes económicos, y (iv) la extensión de la crisis soberana a la banca europea y con ello a su capacidad de préstamo. Este escenario asume que (a) la zona Euro evitará una crisis financiera con todas las letras y las dislocaciones económicas subsiguientes, (b) la respuesta institucional contiene los episodios de agudización de la crisis (si bien no resuelve el fondo de la misma), y (c) la restricción crediticia seguirá imperando a medio plazo. La combinación de crédito escaso, mayor austeridad fiscal y tensión prolongada en el mercado financiero ha elevado de forma sensible el riesgo de materialización de una recesión técnica en la primera mitad del ejercicio.
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lunes, 12 de diciembre de 2011
jueves, 22 de septiembre de 2011
Banif: Informe Mensual de Estrategia, Septiembre 2011
Sumario
El deterioro del fondo macro ha provocado un incremento de la incertidumbre respecto al crecimiento de las economías desarrolladas. No obstante, en nuestro escenario principal, seguimos sin apostar por que EEUU vuelva a introducirse en la senda recesiva. A pesar de las resoluciones adoptadas por el Eurogrupo, los mercados continúan demandando una toma de medidas más contundente para atajar la situación soberana europea. Aunque la complejidad del contexto a corto plazo hace imprescindible una aproximación táctica más cautelosa a renta variable, a medio plazo seguimos viendo valor en el activo. Las alternativas de inversión a la renta variable son muy limitadas, con fondos monetarios ofreciendo rendimientos reales negativos, los bonos de Tesoros core cotizando rentabilidades muy parcas de acuerdo a sus fundamentos y el crédito corporativo ajustado por valoración.
Visión Global
A lo largo de las últimas semanas los activos de riesgo han sufrido un fuerte movimiento correctivo propiciado por el deterioro de la percepción del riesgo cíclico de las economías desarrolladas y las dudas sobre la capacidad de las autoridades europeas para frenar el contagio del riesgo sistémico y estabilizar la situación de la zona Euro. A estos factores, que en cierta medida llevábamos arrastrando desde hace algunos meses, se ha unido el reciente tensionamiento de los mercados de financiación bancaria
En lo que se refiere a la situación cíclica, lo cierto es que las cifras de crecimiento del 2T11 en las principales economías desarrolladas fueron bastante débiles, debido a los efectos del terremoto de Japón sobre la cadena de suministro industrial y al incremento de los precios del petróleo (fruto de los distintos shocks geopolíticos), que terminó mermando la capacidad del consumidor. No obstante, la principal preocupación de los mercados es la evolución de la actividad a lo largo de los próximos trimestres, hasta el punto en que se vuelve a hablar de la posibilidad de recesión.
En este sentido, se ha podido apreciar una importante dicotomía en las últimas referencias macro publicadas hasta ahora en EEUU. Por un lado, los primeros datos de actividad real del 3T11, entre los que se encuentran producción industrial, ventas minoristas, pedidos de bienes duraderos, han arrojado un saldo positivo, que no se corresponde en ningún caso con una entrada en un periodo de recesión. Por el otro, los últimos indicadores adelantados, entre los que destacan los distintos registros regionales de confianza empresarial de EEUU, han ofrecido signos claros de fuerte debilidad que podrían hacer presagiar un retorno a un entorno recesivo.
Aunque los primeros indicadores adelantados conocidos hasta ahora hayan podido estar ligeramente “contaminados” por la incertidumbre introducida por el debate entre Demócratas y Republicanos en lo que se refiere al aumento del techo del gasto y la bajada de calificación crediticia estadounidense, no debemos menospreciar estas señales que alertan sobre un escenario de crecimiento más moderado del esperado inicialmente durante la segunda mitad de año.
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El deterioro del fondo macro ha provocado un incremento de la incertidumbre respecto al crecimiento de las economías desarrolladas. No obstante, en nuestro escenario principal, seguimos sin apostar por que EEUU vuelva a introducirse en la senda recesiva. A pesar de las resoluciones adoptadas por el Eurogrupo, los mercados continúan demandando una toma de medidas más contundente para atajar la situación soberana europea. Aunque la complejidad del contexto a corto plazo hace imprescindible una aproximación táctica más cautelosa a renta variable, a medio plazo seguimos viendo valor en el activo. Las alternativas de inversión a la renta variable son muy limitadas, con fondos monetarios ofreciendo rendimientos reales negativos, los bonos de Tesoros core cotizando rentabilidades muy parcas de acuerdo a sus fundamentos y el crédito corporativo ajustado por valoración.
Visión Global
A lo largo de las últimas semanas los activos de riesgo han sufrido un fuerte movimiento correctivo propiciado por el deterioro de la percepción del riesgo cíclico de las economías desarrolladas y las dudas sobre la capacidad de las autoridades europeas para frenar el contagio del riesgo sistémico y estabilizar la situación de la zona Euro. A estos factores, que en cierta medida llevábamos arrastrando desde hace algunos meses, se ha unido el reciente tensionamiento de los mercados de financiación bancaria
En lo que se refiere a la situación cíclica, lo cierto es que las cifras de crecimiento del 2T11 en las principales economías desarrolladas fueron bastante débiles, debido a los efectos del terremoto de Japón sobre la cadena de suministro industrial y al incremento de los precios del petróleo (fruto de los distintos shocks geopolíticos), que terminó mermando la capacidad del consumidor. No obstante, la principal preocupación de los mercados es la evolución de la actividad a lo largo de los próximos trimestres, hasta el punto en que se vuelve a hablar de la posibilidad de recesión.
En este sentido, se ha podido apreciar una importante dicotomía en las últimas referencias macro publicadas hasta ahora en EEUU. Por un lado, los primeros datos de actividad real del 3T11, entre los que se encuentran producción industrial, ventas minoristas, pedidos de bienes duraderos, han arrojado un saldo positivo, que no se corresponde en ningún caso con una entrada en un periodo de recesión. Por el otro, los últimos indicadores adelantados, entre los que destacan los distintos registros regionales de confianza empresarial de EEUU, han ofrecido signos claros de fuerte debilidad que podrían hacer presagiar un retorno a un entorno recesivo.
Aunque los primeros indicadores adelantados conocidos hasta ahora hayan podido estar ligeramente “contaminados” por la incertidumbre introducida por el debate entre Demócratas y Republicanos en lo que se refiere al aumento del techo del gasto y la bajada de calificación crediticia estadounidense, no debemos menospreciar estas señales que alertan sobre un escenario de crecimiento más moderado del esperado inicialmente durante la segunda mitad de año.
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