Digestion pesada
Banif.- La reacción del mercado al último Consejo Europeo está siendo bastante tenue hasta ahora, en un movimiento similar al de anteriores cumbres que obedece al patrón “comprar con el rumor, vender con la noticia”. No parece que todavía el mercado esté interpretando la reunión del pasado viernes como un fracaso, dado que el comportamiento reciente de los activos de riesgo podría deberse a factores exógenos a la cumbre, como la elevada oferta de bonos periféricos de esta semana (con grandes emisiones del Tesoro italiano y español) o el anuncio de Moody´s, en el que alerta acerca de una posible acción de rating sobre los soberanos del euro ante la falta de avances decisivos desde el frente institucional.
Lo que sí es cierto es que, ante la ausencia de una solución contundente, que necesariamente tendría que venir por el anuncio de la puesta en marcha de una mutualización de riesgos (Eurobonos) o por que el Banco Central Europeo se convirtiera en prestamista de última instancia (al estilo de la Reserva Federal o el Banco de Inglaterra), la volatilidad va a continuar instalada en los activos de riesgos. No obstante, sí que parece que la pasada cumbre podría haber puesto los pilares de un marco de trabajo más estable que descartaría los escenarios más catastrofistas como la ruptura del euro, con lo que los riesgos más extremos para los activos de riesgos parecen haberse reducido de forma considerable.
En materia monetaria, la reunión del Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal se saldó sin cambios en los tipos de interés. Así, la combinación de riesgos a la baja en materia de crecimiento, una tasa de desempleo elevado, unas previsiones de inflación que se sitúan por debajo o en niveles del objetivo del mandato, nos hace pensar que la Fed mantiene todavía un sesgo acomodaticio en su política monetaria.
Aunque en nuestro escenario central no contemplamos la puesta en marcha de un nuevo programa de expansión cuantitativa, no podemos descartarlo del todo puesto que, un deterioro de las perspectivas de crecimiento - ya sea debido a, factores externos como el deterioro adicional de la situación soberana en la zona Euro, o a factores internos, como los problemas derivados de la falta de acuerdo en materia fiscal en el propio EEUU - podría inclinar la balanza a favor de un QE3. En cualquier caso, el Comité realizó poco cambios en el comunicado respecto a ocasiones anteriores, aunque se empleó un tono algo más positivo para describir las condiciones económicas y del mercado laboral. Así, mientras que anteriormente la Fed se había referido al crecimiento económico como “fortaleciéndose algo en el tercer trimestre” ahora lo hace en los términos “expandiéndose moderadamente, a pesar de una ligera desaceleración global”.
En lo que respecta al mercado laboral, la autoridad monetaria se congratula por la ligera mejora de las condiciones del mismo, si bien resalta que los niveles de desempleo continúan siendo elevados. En materia de precios, la Fed parece indicar que la inflación podría situarse en los próximos meses en niveles similares o inferiores al mandato.
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