Claves de la semana pasada
Banif.-Batería de cifras macro mixtas en EEUU, que, sin embargo, no invalidan nuestra previsión de crecimiento del PIB en el último trimestre de 2011 del orden del 2,5% anualizado. En clave de consumo, el gasto personal avanzó en el mes de octubre un 0,1% intermensual, dos décimas por debajo de la estimación del consenso. Por la parte de los ingresos, la renta real disponible se elevó un 0,3% m/m, la primera lectura positiva desde el mes de junio y el mayor avance desde mayo de 2010. Por tanto, un comienzo de 4T11 algo más flojo de lo que estimábamos en términos de consumo privado, pero con señales halagüeñas derivadas del rebote de los ingresos, y con un probable impulso de las ventas en el sector de automoción en el último tramo del ejercicio. Más flojo fue el inicio de trimestre por el lado de la inversión, al retroceder su principal proxy dentro del PIB –los pedidos de bienes de capital sin defensa y aviones- un 1,8% m/m en octubre. Sin embargo, la elevada volatilidad de esta serie nos impide extrapolar un 4T11 en su conjunto flojo en esta rúbrica.
Ponemos el foco en...
A lo largo del fin de semana, Francia y Alemania han intensificado los esfuerzos para poner en marcha una mayor integración de las políticas fiscales de los miembros de la zona Euro. Así, el eje franco-alemán favorecería una reforma del Pacto de Estabilidad que estreche los lazos fiscales entre el conjunto de países que conforman la zona Euro. Sin embargo, a la hora de implementar estas modificaciones se están discutiendo varias opciones de actuación que pasarían por la puesta en marcha de acuerdos bilaterales entre los distintos países europeos que evitarían las largas negociaciones necesarias para cambiar el tratado de forma vinculante.
En la historia de la Unión Europea existen varios ejemplos de este tipo de tratados. Uno de los ejemplos más característicos es el proceso que se adoptó para eliminar los controles fronterizos con los acuerdos de Shengen en 1985, tratado que fue firmado inicialmente por siete países, al que eran libres de adherirse el resto de países miembros, tal como hicieron posteriormente otros cinco países de la UE y Noruega.
Otra opción sería poner en marcha un mini-acuerdo entre Francia y Alemania, siguiendo las líneas del Tratado del Eliseo de 1963, que otros países podrían suscribir posteriormente. A pesar de que estos cambios podrían suponer, a priori, la puesta en marcha de una Europa a varias velocidades, lo cierto es que desde sus inicios (Comunidad Europea del Carbón y del Acero) la historia de la construcción de la Unión Europea está plagada de este tipo de reformas protagonizadas por el eje franco-alemán a las que luego se van sumando progresivamente los distintos países restantes.
En cualquier caso, esta reforma no supondría una ruptura del euro, tal como se ha venido especulando a lo largo de las últimas semanas, sino que marcaría dos ámbitos europeos diferenciados en materia de integración fiscal. Falta por ver qué papel jugaría el Banco Central Europeo en este entramado, puesto que sería a su vez banco central de unos países pertenecientes a una UEM “reforzada” y otros que no entrarían en este grupo. No obstante, no nos cabe la menor duda de que una fiscalidad común sería uno de los pasos necesarios para que Alemania accediese a que el BCE comprase deuda de forma masiva de los países en peor situación de la zona Euro.
En este sentido, Alemania ya “le ha visto las orejas al lobo”, a través de los malos resultados en la subasta de bonos a 10 años de la semana pasada, que han servido para que los germanos se den cuenta del cariz sistémico que está tomando la crisis de deuda soberana. En este contexto, el mercado continúa demandando soluciones rápidas y contundentes, que al margen de la posibilidad de poner en marcha la emisión de Eurobonos que pensamos será un proceso lento, pasan exclusivamente por que el BCE adopte un papel de prestamista de última instancia (al igual que lo hacen la Reserva Federal o el Banco de Inglaterra).
La autoridad monetaria europea ya lo está haciendo con el sector financiero, incluso ha abierto la posibilidad de realizar subastas de liquidez a plazos de dos y tres años, de ahí la importancia de que Alemania vea que se están adoptando medidas para avanzar hacia la unión fiscal definitiva, lo que podría dar pie a que accediese a ampliar el mandato del BCE.
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