martes, 22 de noviembre de 2011

Banif: Informe Semanal de Estrategia, 21 Noviembre 2011

Claves de la semana pasada


Banif.-Siguiendo la tónica de las últimas semanas, los datos macro estadounidenses volvieron a sorprender por el lado positivo. La confianza de constructores (NAHB) repuntó en noviembre, desde 17 hasta 20, mientras que los permisos de construcción se elevaron en octubre un 10,9% intermensual, con lo que podríamos asistir a una contribución más favorable de la inversión residencial al crecimiento del PIB en 4T11. Además, las peticiones de subsidio de desempleo descendieron hasta 388.000. Por último, destacar que a pesar del descenso en noviembre del índice de confianza empresarial de la Fed de Filadelfia, el componente de empleo repuntó de forma sensible, registrando el nivel más alto desde 2T11.

Ponemos el foco en... 

El papel que jugó el BCE la semana pasada sigue antojándose insuficiente para frenar la hemorragia de riesgo soberano con ramificaciones a economías sistémicas de la zona Euro. Tampoco ha sido suficiente que la coyuntura política doméstica haya tendido a reconducirse en Grecia o Italia. Lo que vuelve a subyacer del último episodio de deterioro de los principales termómetros de riesgo es la insuficiencia de los instrumentos (lamentablemente sólo diseñados hasta la fecha sin una mínima concreción) esbozados en la última cumbre europea del pasado 26 de octubre.

Los “cortafuegos”, por el momento, siguen siendo un mero muestrario sin materialización efectiva. Y la alternativa a un proceso de contagio masivo, con un telón de fondo de ruptura de la unión monetaria como está concebida en la actualidad, no es otra que la adopción cuasi inminente de acciones decididas y contundentes, sin que se repitan los sucesivos episodios de duda y zozobra que llevan enquistados en el seno institucional europeo a lo largo del último año y medio. Pensamos que el punto que demanda una mayor urgencia en su resolución es el relativo a la propia capacidad del EFSF de financiarse en condiciones aceptables y de acometer rescates de la magnitud potencialmente requerida.

Y en paralelo hay que avanzar en una doble vertiente: (i) dotar al BCE de un mandato claro de último garante de la estabilidad financiera; y (ii) dar pasos claros y creíbles en la dirección de una unión fiscal que permita vislumbrar un futuro de emisiones de deuda conjunta. Sin embargo, la primera línea de acción cuenta con la oposición del propio BCE y de Alemania; en cuanto a la segunda, el Gobierno alemán la apoya parcialmente, pero sigue rechazando el formato del Eurobono. Además, la mayor integración requiere reformar el Tratado de Lisboa y puede encontrar la oposición de los países solventes del euro de menor tamaño y de los que están fuera del propio euro.

En definitiva, las soluciones no parecen maduras a corto plazo, por lo que seguimos esperando volatilidad elevada en un horizonte temporal próximo: la presión de los mercados puede prolongarse durante algunas semanas sin que se llegue a una situación de ruptura del euro o impago soberano (el BCE seguirá interviniendo, Italia tiene margen y puede seguir financiándose a tipos elevados y Grecia recibirá los 8.000 millones de euros debidos).

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