Visión Global
Los dos focos de atención, y de preocupación, presentes para el mercado financiero –el cíclico y el soberano- no experimentaron a lo largo del mes de octubre un deterioro adicional respecto a lo acaecido en los dos meses precedentes, si bien todavía quedan muchas aristas por pulir, sobre todo en el segundo ellos, antes de poder afirmar que el camino para los activos de riesgo queda despejado.
En el plano cíclico, un denominador común en todas las regiones durante las últimas semanas ha sido que los registros de actividad han rebasado las expectativas del consenso: el índice de sorpresas económicas dentro del G-7 ha registrado uno de los mejores comportamientos mensuales en los últimos diez años (incluso en la zona Euro, donde los datos son consistentes con una desaceleración acusada del crecimiento).
Por tanto, puede decirse que se ha producido una mejora generalizada del momentum macro, aunque la misma no haya sido simétrica. El hecho contemporáneo más positivo es que no se ha incrementado la percepción de riego recesivo en EEUU, habiendo ejercido el crecimiento del PIB en el tercer trimestre un efecto balsámico. No ocurre lo mismo en la zona Euro, donde, a pesar de que las sorpresas positivas en las referencias de actividad también han abundado en el último mes, existe una elevada probabilidad de contracción del crecimiento en el último trimestre del ejercicio. Por último, dentro de las economías emergentes, se han acumulado señales que apuntan hacia un proceso de “aterrizaje suave”, compatible con la reconducción de su crecimiento hacia tasas más sostenibles, con el espaldarazo que supone gozar de un margen de actuación monetario y fiscal muy holgado.
Pero cualquier mejora en la vertiente cíclica a escala global, y no nos limitamos sólo a Europa, caerá en saco roto si la gestión de la crisis soberana no termina de ofrecer soluciones contundentes. De momento, el resultado de la cumbre europea celebrada el pasado 26 de octubre se limitó a avances (tímidos y lentos) en los principales puntos de acuerdo –dotación de mayor capacidad financiera y de actuación al mecanismo de estabilidad (EFSF), proceso de reestructuración de la deuda griega (voluntaria y del 50% sobre el nocional), fortalecimiento del capital del sector financiero- pero sin la dimensión que sólo podría otorgar el Banco Central Europeo como herramienta complementaria comprando deuda de Tesoros periféricos en el mercado secundario.
Descargar Informe >>