Ante la Encrucijada
Banif.- Con una volatilidad en máximos y con las referencias de deuda de nuevo bajo presión (contenida por la más que probable intervención del Banco Central Europeo en secundario), el foco de atención en la sesión de ayer se situó en la subasta de letras del Tesoro italiano, clave para determinar la capacidad del soberano para captar “demanda” en primario. El resultado de la subasta dejó señales mixtas: presencia de una demanda elevada en relación a la última emisión al mismo plazo (ratio bid to cover: 2 veces), aunque probablemente con una base menor de inversores no residentes, y lo que también es relevante, un coste financiero que supera ya el umbral del 6% en el plazo a 12 meses. La derivada inmediata del incremento en los costes de financiación devuelve a un primer plano la sostenibilidad de las finanzas públicas italianas. Y es que teniendo en cuenta que, 1) el volumen de vencimientos de deuda pública en 2012 (300.000 millones de euros), y 2) el déficit público previsto para ese ejercicio (unos 50.000 millones de euros), satisfacer las nuevas necesidades de financiación con la curva de tipos actual (todos los tramos cotizando en niveles del 7%) supondría una carga de intereses de 25.000 millones de euros, unos 7.000 millones más que el coste que asumiría Italia en caso de financiarse, por ejemplo, a los tipos medios de agosto.
Desde el punto de vista institucional, esperamos que el Senado vote hoy los presupuestos de 2012, y mañana la Cámara Baja italiana haga lo propio. La aprobación de los presupuestos daría pie a la dimisión de Berlusconi, lo que facilitaría la entrada de un Gobierno tecnócrata liderado por Mario Monti (ex Comisario de la UE). Aunque todavía no podemos descartar completamente que se celebren unas elecciones en Italia (tal era la intención de Berlusconi en un primer momento), lo cierto es que el escenario de la puesta en marcha de un Gobierno tecnócrata cobra cada vez más enteros. Dicho gobierno sería bienvenido por parte de las autoridades europeas y el BCE, que podría volver a apoyar con fuerza las referencias de deuda italiana en los mercados,
Fuera de Italia, el castigo se hizo extensivo no solo a los periféricos, sino también a algunos países “núcleo”, destacando Austria y Francia, lo que contrasta con el comportamiento de la curva alemana, que continuó desmarcándose de la evolución de estos emisores AAA. Los rumores que apuntaban a que Austria y Francia podrían perder la máxima calificación crediticia, posteriormente desmentidos por S&P para el caso de Francia, han podido pesar en la cotización de la deuda francesa y austriaca. La exposición del sector bancario de estos países a Italia también es un factor relevante, sobre todo en el caso de Francia: 400.000 millones de euros entre posiciones de deuda pública, deuda bancaria y exposición al sector privado no bancario
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