Tarde de expectación...
Banif.- A menos de dos días para que se conozca el contenido definitivo de la hoja de ruta del próximo Consejo Europeo, donde se está trabajando de cara a encontrar una solución definitiva para los problemas soberanos, crecen los puntos de desencuentro entre los distintos participantes y empieza a perfilarse, como más probable, la reedición del esquema de actuación planteado en la reunión del Eurogrupo que se celebró a finales de julio. Todo parece indicar que no saldrá adelante la iniciativa de hacer partícipe al Banco Central Europeo en un potencial apalancamiento de la Facilidad Europea de Estabilidad Financiera (EFSF), lo que le permitiría ampliar a este su ámbito de actuación y constituirse en el muro de contención que está reclamando el mercado, con el propósito de evitar un contagio de un eventual evento de crédito en Grecia. Así, el incremento de la capacidad efectiva del EFSF es uno de los principales puntos de fricción en el seno de la zona Euro, y uno de los elementos clave que podría contener el castigo en mercado. En este sentido, los distintos rumores sobre este tema que salieron ayer a la palestra fueron los principales causantes de las caídas en los precios de los activos de riesgo en los mercados, que ya han empezado a cotizar ese “riesgo de decepción”. En este sentido, parece cada vez más probable la celebración de una reunión más o menos a principios de la próxima semana con el fin de tratar específicamente el aumento de la capacidad del EFSF (en la actualidad en 440.000 millones de euros) y la clarificación de la quita definitiva que tendrían que soportar los bonistas privados griegos –a todas luces superior al 21% acordado en la reunión del Eurogrupo el pasado julio y que, probablemente, se sitúe en niveles cercanos al 50% -. De cara a la reunión del domingo, todo parece apuntar que las novedades se centrarán en tres frentes de actuación.
En primer lugar, la recapitalización del sector bancario bajo la secuencia propuesta por la Comisión Europea, con el EFSF como prestamista de última instancia. En principio, entidades susceptibles de recibir ayudas del fondo de rescate deberán ser sistemáticamente relevantes o claves para la estabilidad financiera, y deberán someterse a un proceso de reestructuración a escrutinio de la Comisión Europea. Las ayudas se realizarán vía préstamos a Gobiernos y su coste será consistente con el tipo de los préstamos del EFSF a Irlanda y Portugal. De forma paralela, la Autoridad Bancaria Europea deberá clarificar los criterios de ajuste para concretar los importes finales de recapitalización. La no inclusión de “haircuts” a la deuda soberana y de préstamos concedidos al sector público gana fuerza. En cualquier caso, insistimos en que estos "haircuts" se van a realizar con el fin de valorar las necesidades de capital de las entidades financieras en un nuevo test de estrés; por tanto, el impacto implícito de esta medida radica en las necesidades de capital (Core Tier 1) de los bancos, que de aplicarse serían mayores. En ningún momento, se está hablando de una quita sobre el precio o la cotización de la deuda soberana en mercados, sino de una modificación del riesgo que esta supone para las carteras de los bancos. Así, la consideración sólo de entidades sistémicas en la muestra reduciría significativamente el importe potencial de recapitalización. En el caso concreto español, podría afectar únicamente a cuatro entidades de mayor tamaño.
En segundo lugar, cada vez es más probable la intervención del EFSF en los mercados secundarios de deuda, adquiriendo títulos de un soberano cuyos precios estén siendo inusualmente volátiles o presenten poca liquidez. No podemos descartar que se pongan en marcha requisitos adicionales para realizar este tipo de intervención, entre los cuales se encontrarían la exigencia de que el país tenga una dinámica de la deuda sostenible y no cuente con problemas de solvencia bancaria. También se está barajando la posibilidad de que actúe en primario, un punto no recogido en las conclusiones adoptadas en la reunión del Eurogrupo en julio.
Por último, y en tercer lugar, es posible que se acuerde la articulación de líneas de crédito preventivas a Gobiernos para evitar espirales especulativas que deriven en insolvencia del soberano. Es probable que la intervención se haga por un tiempo reducido, aunque por un importe suficiente para generar confianza en la medida
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