Cuenta atrás
Banif.- La esfera institucional vuelve a pasar a un primer plano y sigue siendo la pieza del puzle que falta por encajar –después de que la macro y la liquidez aparentemente lo hayan hecho- para dotar de mayor consistencia al buen inicio del ejercicio en la mayor parte del espectro de activos de riesgo. Y como no puede ser de otra forma, Grecia es la cuestión más urgente por resolver.
Por el momento, y habiéndose iniciado la cuenta atrás, todavía no se ha llegado a un acuerdo entre el Gobierno heleno y la troika para sacar adelante nuevas medidas de ajuste fiscal como moneda de cambio para sellar un acuerdo sobre la participación del sector privado (PSI) en el proceso de reestructuración de la deuda y activar el segundo programa de asistencia a la economía griega. La presión interna que debe afrontar el Ejecutivo a nivel social y con la propia oposición constituye el principal elemento de bloqueo: no existe tanto disenso respecto al volumen de ajustes adicionales exigidos por la troika (más de 3.500 millones de euros, equivalentes a un 1,5% del PIB) para garantizar el cumplimiento del objetivo de déficit público en 2012 (7% del PIB), como en la aplicación de medidas complementarias, particularmente las que atañen a la remuneración de asalariados en el sector privado, que incluyen, entre otros aspectos, recortes salariales de hasta el 25% o la reducción del salario mínimo interprofesional.
Y es que acelerar la introducción de nuevas medidas de ajuste es clave para avanzar en el resto de elementos “pendientes” de la agenda institucional helena (PSI y segundo paquete de rescate). Las declaraciones vertidas ayer por la Comisión Europea y Merkel ponen de manifiesto que sin el beneplácito de la troika no se concederán más ayudas a Grecia. Una afirmación que busca presionar a las autoridades griegas en un momento en el que la incertidumbre sobre el devenir de la agenda helena retorna a máximos, y en el que la materialización de escenarios extremos vuelve a ganar probabilidades. La necesidad apremia. Y es que Grecia tiene que afrontar en marzo vencimientos de deuda por montante de 14.000 millones de euros, a los que no podrá enfrentarse si no se ha llegado a un acuerdo respecto a la quita.
Por tanto, a pesar de las mejoras en las distintas parcelas económicas y la existencia de un entorno de liquidez favorable, existen todavía riesgos que nos obligan a mantener cierta cautela en nuestro posicionamiento. Es cierto, no obstante, que a diferencia de otros episodios de estrés, el mercado ha reaccionado de forma relativamente neutra a las últimas novedades desde Grecia. En el plano bancario, son fundamentalmente las entidades con mayor exposición a activos griegos (francesas) las que lideraron ayer el castigo, aunque con caídas del 2% y, desde luego, inferiores a las observadas en otros contextos de estrés. En curvas soberanas, la lectura es similar: el “contagio” a emisores como España o Italia resultó prácticamente inexistente en la sesión de ayer, y el mercado no extrapoló la situación de Grecia a la curva portuguesa.
El entorno de liquidez del BCE y el apetito por papel “descontable” en las operaciones de inyección de liquidez del Eurosistema, a tan sólo tres semanas para la LTRO extraordinaria a 3 años, sigue siendo el elemento determinante en la cotización del crédito soberano y, por extensión, del crédito privado. La buena acogida de las emisiones recientes de cédulas, son sintomáticos de la presencia de fuertes focos de demanda por instrumentos descontables, y pueden anticipar un mayor grado de reapertura del primario a corto plazo.
Banif. Descargar informe >>