miércoles, 25 de enero de 2012

Banif: Informe Mensual de Estrategia, Febrero 2012

Visión Global

El año 2011 fue muy desafiante para la economía global: (i) EEUU sufrió una significativa desaceleración en la primera mitad del ejercicio, (ii) Japón fue sensiblemente golpeado por el terremoto de marzo, y (iii) la crisis soberana en la zona Euro se agravó de forma sustancial. Pero a pesar de estos shocks, el sólido tono de las economías emergentes permitirá a la economía mundial crecer el pasado ejercicio ligeramente por encima del promedio de las últimas cuatro décadas (3,5%).

Lo sucedido a lo largo de 2011 pone de relieve más que nunca que la “Gran Recesión” ha provocado una revaluación global de riesgos, siendo inviable una vuelta al período de financiación barata e ilimitada. En 2012, el proceso de recuperación económica continuaría en marcha, aunque a un ritmo algo más moderado que en 2011. A pesar de lo cual, el avance estimado para el PIB mundial no se alejaría demasiado del crecimiento tendencial, gracias al músculo de las economías emergentes. Planteamos un año “de menos a más” en actividad: el elevado grado de incertidumbre institucional todavía presente concentra los mayores riesgos en la primera mitad del ejercicio.

Las economías desarrolladas continuarían lastradas por el exceso de capacidad, el “legado” de la crisis financiera y la “Gran Recesión” en clave de reestructuración de balances, y la recuperación anémica del empleo desde el suelo del ciclo. Una probable recesión en la zona Euro a comienzos de año, sin embargo, no desembocaría en una recesión global. Por su parte, las presiones inflacionarias en el bloque OCDE permanecerían controladas, siendo más elevado el riesgo de que las expectativas de precios de los agentes se relajen en la zona Euro. La política monetaria en el bloque desarrollado continuaría siendo muy acomodaticia durante todo el año.

El bloque emergente seguiría ejerciendo de válvula de escape del crecimiento mundial, pero ralentizando el ritmo hacia niveles más alineados con su potencial. La continuidad de la transición hacia un modelo de crecimiento más sostenido en las economías en desarrollo, más apoyado en consumo, clave en la continuidad del proceso de reequilibrio global. Los países emergentes contarían con un colchón holgado ante potenciales shocks exógenos en la munición monetaria y fiscal que poseen, así como en unas finanzas públicas muy saneadas y unos fundamentos estructurales muy sólidos en general. La mayor parte de bancos centrales emergentes podrían encaminarse hacia políticas monetarias y de crédito algo más laxas.Descargar Informe >>