Banif.- El tono más dovish del comunicado y previsiones relativas a la senda de tipos de interés más probable que arrojó la reunión de la Reserva Federal del miércoles fue bien digerido por los activos de riesgo en general, siendo las plazas europeas las que recogieron el testigo en ese sentido de las estadounidenses y emergentes. No hubo continuidad en la senda de ganancias en EEUU en la sesión de ayer, en un mercado que prestó más atención a un dato del sector residencial americano flojo (las ventas de viviendas unifamiliares nuevas retrocedieron un 2,2% intermensual en diciembre) que al predominio de sorpresas positivas un día más: índice de indicadores adelantados en máximos de los últimos cinco meses, fuerte repunte del índice de actividad nacional de Chicago en diciembre (desde -0,46 hasta -0,17) ó el sólido avance de los pedidos de bienes duraderos en diciembre (sin el componente de defensa y aviones, proxy de la inversión dentro del PIB, un 2,9% m/m).
El colofón de la semana vendrá hoy de la mano de la publicación del avance del crecimiento PIB 4T11, donde las estimaciones se sitúan en el entorno del 3,0% anualizado. Al margen de EEUU, la moderación del mensaje de política monetaria en las economías emergentes empieza a calar. Las actas de la última reunión del Banco de Brasil indicaron que la tasa Selic podría caer a niveles de un solo dígito. En conclusión, entorno de condiciones monetarias, por el lado de los tipos de interés, más expansivo, que históricamente ha otorgado soporte a los activos de riesgo. La nueva estrategia de comunicación de la Fed podría incrementar la presión bajista sobre el dólar en el corto plazo.
Y es que el anuncio de la extensión del período de tipos de interés bajos hasta finales de 2014 ha provocado un cambio de expectativas en los agentes económicos, que se ha traducido en el mercado cambiario en la depreciación de la divisa estadounidense a lo largo de los últimos días. No obstante, el mensaje de la autoridad monetaria no altera nuestras perspectivas sobre el cruce EUR/USD a medio plazo. Así, aunque el comunicado de la Fed fue algo más dovish de lo esperado, no nos parece que quede reflejado un cambio fundamental en su política monetaria.
De hecho, nadie en su sano juicio esperaba que la autoridad monetaria hubiese lanzado un mensaje de tensionamiento en la pasada reunión. Además, a pesar del peso que tiene el mensaje de la Fed, hay que recordar que de momento se trata de una orientación que podría cambiar si el crecimiento y la inflación ganan mayor tracción de lo esperado por la propia Fed. Adicionalmente, no hay que olvidar que si la autoridad monetaria estadounidense no ha cambiado su sesgo tras los buenos registros macro publicados en los últimos meses, dudamos que el Banco Central Europeo vaya a dar el primer paso en cambiar su sesgo acomodaticio, a pesar de la mejoría observada en los indicadores europeos, en un entorno cuasi recesivo. Asimismo, cabe recordar que todavía queda pendiente una inyección masiva de liquidez (LTRO) a 3 años por parte del BCE, que debería contribuir a relajar aún más las condiciones monetarias de la zona Euro, facilitando la depreciación de la divisa europea.
Por último, no podemos olvidar la incertidumbre que continúa pesando sobre la situación institucional en la zona Euro. Por tanto, a pesar de que en el corto plazo la moneda americana podría continuar depreciándose, en el más largo plazo existen elementos de suficiente peso (diferencial de crecimiento y diferencial de tipos de interés) que deberían continuar apoyando el comportamiento del dólar.
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Fuente: Banif Publicaciones