jueves, 26 de enero de 2012

Banif: Informe Diario de Mercado, 24 Enero 2012

¿Demasiada complacencia?

Banif.- El menú de los últimos días para el mercado sigue permaneciendo vigente, con un cocinero único - las instituciones europeas- y que se sintetiza en tres platos: Grecia, mecanismos de estabilidad y el difícil equilibrio entre crecimiento y consolidación fiscal. En relación al primero de ellos, la participación del sector privado en el canje griego, bisagra para la puesta en marcha del segundo plan de rescate por importe de 130.000 millones de euros, a pesar de los numerosos rumores ha habido pocas novedades al respecto. El principal punto de desacuerdo apunta al tamaño de los cupones a percibir – entre un 3% y un 4%- y, por ende, del valor presente de los flujos futuros de los bonistas.

Después de la reunión de ayer del Eurogrupo, la del Ecofin de hoy podría servir para aproximar posturas, antes de que tenga lugar el importante Consejo Europeo de finales de enero. ¿Qué interpretación está haciendo el mercado de esta cuestión?. A fecha de hoy, parece estar descontando una solución favorable al canje, como muestra la reducción sensible de diferenciales soberanos en el tramo corto de la curva helena o las ganancias recientes del sector bancario en bolsa.

Pero insistimos en que la continuidad de esta dinámica depende de que se llegue a un consenso entre las partes que discuten el canje griego; cualquier falta de entendimiento o una solución parcial al problema de sostenibilidad de las finanzas griegas podrían volver a incrementar de forma notable las primas de riesgo. Los termómetros que nos alertarían del giro en el sentimiento del mercado serían las cotizaciones del sector bancario (bolsa y crédito), los diferenciales soberanos periféricos y la cotización del cruce EUR/USD.

Con respecto al segundo plato del menú, los mecanismos de estabilidad financiera, el Fondo Monetario Internacional ha subrayado la necesidad de que la capacidad efectiva de la facilidad permanente (ESM) se incremente de manera que actúe de dique de contención efectivo, estimando la dotación adicional que requeriría el ESM en 500.000 millones adicionales a los 500.000 actuales.

Alemania es la que sigue mostrando mayor oposición al respecto, lo que sin lugar a duda constituirá un punto de fricción en las citas institucionales venideras. En tercer lugar, y en la vertiente del crecimiento, el FMI, en la víspera de la publicación de sus nuevas previsiones, señaló que es partidario de que los países con mayor margen de maniobra fiscal lleven a cabo políticas de austeridad más graduales, ejerciendo de contrapeso a los cuadros macro muy frágiles de aquellas regiones sin margen alguno para la expansión fiscal.

En la medida que estas observaciones del FMI terminen encontrando respuesta en una hoja de ruta más detallada dentro de la agenda institucional que se abre para las próximas semanas, bienvenido sea. Y es que en este punto, al igual que con el canje griego, el mercado podría estar mostrándose demasiado complaciente. El riesgo, por tanto, reside en la asimetría que pueda terminar habiendo entre las expectativas del mercado y la respuesta institucional que termine materializándose.

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